Comer como antes

Me acuerdo de las reuniones en la casa de la tía Leonor: familia copiosa, salamandra, la mesa preparada con hermosos platos de porcelana. Nosotros, mi hermano y yo, corriendo alrededor de su falda para ayudarla a terminar de pasar los ñoquis por la curva del tenedor que parecía no tener fin. La tía nos dejó recuerdos de una ficha más para los videos juegos, eternas tardes en la plaza y el café con leche al llegar del colegio. Su legado incluyó su gastado libro de cocina, con las recetas caseras repletas de amor, que más tarde las remasterizaríamos, y que ahora nos encanta dar a conocer en su nueva versión online a través del recetario de cocina consciente.

naturalina

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